El dolor pélvico oncológico se ha relacionado con procesos malignos de origen abdominal, ginecológico y urológico y su control resulta en particular difícil puesto que a menudo intervienen diferentes mecanismos y es necesario un enfoque multimodal desde estadios relativamente tempranos. Su tratamiento consiste en el uso de fármacos, radioterapia y, en ocasiones, técnicas intervencionistas, entre ellas la neurólisis del plexo hipogástrico superior (NPHS). Pese a que en la bibliografía se ha descrito la NPHS como una técnica segura, con baja incidencia de complicaciones, y mediante la cual se puede obtener una mejoría significativa en la percepción del dolor y un menor consumo de opioides, la evidencia al respecto es de baja calidad (recomendación de grado 2C), por lo que al día de hoy son necesarios más estudios prospectivos, aleatorizados y metodológicamente bien diseñados que sustenten la práctica de esta técnica. A continuación se expone el caso de un paciente con dificultad para controlar el dolor pélvico secundario a la progresión de un tumor primario rectal pese al tratamiento con dosis elevadas de mórficos y en quien se llevó a cabo la neurólisis del plexo hipogástrico superior por vía posterior y guiada por tomografía computarizada, tratamiento que resultó efectivo hasta su defunción, dos meses después.
Palabras clave: Dolor pélvico oncológico. Plexo hipogástrico superior. Neurólisis